lunes, 14 de octubre de 2013

Sensaciones relacionadas con la vista: formas y colores

SENSACIONES RELACIONADAS CON LA VISTA:

FORMAS Y COLORES

1.COLORES

1.1 Nombres y adjetivos de colores

Bayo:De color blanco amarillento.
Lívido:Intensamente pálido.
Cerúleo:Dicho del color azul propio del cielo despejado.
Turquesa:Azul verdoso
Índigo:Color azul oscuro
Añil:Azul oscuro
Bruno:Color negro u oscuro.
Apizarrado:Negro azulado.
Colorado:Color rojo
Ahumado:Color sombrío.
Endrino:Color negro azulado
Bronceado:De color de bronce.
Cándido:Color de nieve o leche
Albo:Blanco
Armiñado:Semejante en la blancura a la piel del armiño.
Nacarado:Del color y brillo del nácar.
Púrpura:Color rojo subido que tira a violado.
Encarnado:De color de carne.
Arrebol:Color rojo de las nubes iluminadas por los rayos del Sol.
Oro:Color amarillo como el de este metal.
Rubio:De color parecido al del oro.
Verdinegro:De color verde oscuro.
Pajizo:De color de paja.
Negruzco:De color moreno, algo negro.
Rosado: Dicho de un color: Como el de la rosa.
Rosáceo:De color parecido al de la rosa.
Oliva:Color de la aceutuna verde
Celeste:Del color del cielo sin nubes.
Castaño:Dicho de un color: Propio de la cáscara de la castaña.
Sepia:Color rojizo claro
Zaino: Dicho de un caballo o de una yegua: Castaño oscuro que no tiene otro color.
Tabaco:Color marrón semejante al de las hojas de tabaco.
Avellanado:
Agarbanzado:Dicho del color del garbanzo.
Verdegay:De color verde claro.
Cetrino:Dicho de un color: Amarillo verdoso.
Ocre:Color de cualquiera de estos minerales.
Trigeño:De color del trigo; entre moreno y rubio.
Alazán:Dicho especialmente de un caballo o de una yegua: Que tiene el pelo alazán.
Beige:Dicho de un color: Castaño claro.
Crema: Dicho de un color: Castaño claro.
Crudo:Dicho de un color: Parecido al de la seda cruda y al de la lana sin blanquear.
Aceitunado: De color de aceituna verde.
Esmeralda:Que tiene el color verde.
Caqui:Color varía desde el amarillo de ocre al verde gris.
Azur: Dicho de un color heráldico: Que en pintura se representa con el azul oscuro.
Azulado:De color azul.
Rosicler:Color rosado, claro y suave de la aurora.
Salmón:Color rojizo como el de la carne de este pez.
Asalmonado:De color del salmón
Fucsia:Color rojo oscuro
Cobrizo:Parecido al cobre en el color.
Marengo:Gris oscuro, casi negro.
Ceniciento:De color de ceniza.
Cenizo:De color de la ceniza.
Plomizo:De color de plomo.
Violáceo:
Lila:De color morado claro.
Morado:De color entre carmín y azul.
Malva:De color morado pálido tirando a rosáceo
Cárdeno: De color amoratado.
Gualdo:Amarillo, del color de la flor de la gualda.
Carmín:De color rojo encendido.
Carmesí:Se dice del color de grana dado por el insecto quermes.
Escarlata:Color carmesí fino, menos subido que el de la grana.
Grana:Color rojo.
Magenta:De color rojo oscuro.
Burdeos:Color semejante al vino.
Granate:Color rojo oscuro.

1.2 Verbos
Blanquear:Poner blanco algo.
Encalar:Blanquear con cal algo, principalmente una pared.
Pardear:Ir tomando algo color pardo.
Negrear:Mostrar color negro.
Ennegrecer:Teñir de negro, poner negro.
Broncear: Dar color de bronce.
Tostar:Poner algo a la lumbre, para que lentamente se le introduzca el calor y se vaya desecando, sin quemarse, hasta que tome color.
Enrojecer:Poner rojo algo con el calor o el fuego.
Rojear:Tirar a rojo.
Arrebolar:Poner de color de arrebol.
Sonrosar:Dar, poner o causar color como de rosa.
Amarillear:Dicho de una cosa: Ir tomando color amarillo.
Amarillecer: Ponerse amarillo. 
Dorar:Dar el color del oro a algo.
Verdear:Dicho del color: Tirar a verde.
Reverdecer:Dicho de un campo o plantío que estaba mustio o seco: Cobrar nuevo verdor.
Azulear:Tirar a azul.
Azular:Dar o teñir de azul.

Dictado 

EL ARCO IRIS
        Un día, me encontré en la plataforma de un autobús violeta. Había allí un joven bastante ridículo: cuello índigo, cordón en el sombrero. De repente, protesta contra un señor azul. Le reprocha especialmente, con voz verde, que lo empuje cada vez que baja gente. Dicho eso, se precipita hacia un sitio amarillo para sentarse. Dos horas más tarde me lo encuentro delante de una estación anaranjada. Llevaba en su mano derecha la riendas color castaño de un caballo bayo, y en su otra mano portaba tres bolsas de diversos colores como eran el caqui, el carmín y el cárdeno, él tenía la cara lívida y cándida como si hubiera visto algo que le hubiese atemorizado. Yo seguí mi camino y no le presté mucha atención, pero a la salida de esa extraña estación, observe como el cielo tenía un color endrino y me resultó raro ya que yo siempre lo había visto cerúleo y en muchas ocasiones más bien de un color más añil. Conforme iban pasando los minutos el cielo se iba ennegreciendo cada vez más hasta volverse totalmente de un color bruno. Empecé a correr dirección a mi casa, ya que le situación me había despertado en mi interior cierto pavor. Durante ese camino puede observar como las flores que adornaban las aceras perdían su habitual color rosado,fucsia, turquesa y púrpura y se volvían más apagadas, tomando un color ocre, marengo y cenizo. A medida que avanzaba me resultaba más extraño la situación que estaba viviendo, ya que nunca en la vida había visto esas cosas tan singulares que me daban una visión muy ahumada de la realidad. Cuando por fin llegué a la puerta de mi casa, me encontré en el umbral zaino una caja índiga y apizarrada que nunca antes había visto. La cogí entre mis brazos y la lleve hasta el interior de mi casa. Ya una vez en el salón la puse encima del sofá, el cual mezclaba diversas tonalidades de colores como eran el grana,burdeos,malva,rosicler y rosáceo. Yo no sabía muy bien lo que estaba pasando y decide abrir esa misteriosa caja celeste. Me coloqué delante de ella y pude ver como en su parte baja a la derecha tenía colocado una tarjeta color rubio, pajizo, gualdo que tenía escrito en un color entre lila y morado mi nombre. Cada vez me llamaba más la atención esa peculiar caja, y justo en el momento que iba a abrirla, sonó el teléfono. Entonces, me dirigí a cogerlo y vi junto a él otra nota color oliva, veredegay, acitunado que llevaba escrito en letras oro un número de teléfono con su correspondiente dueño. Cuando cogí el teléfono la voz me resultaba conocida y a medida que hablaba me era más familiar; el misterioso hombre del otro lado del teléfono me preguntó por la caja y si yo conocía el verdadero significado de esa caja. Mientras ese hombre seguía hablando, pude observar por la ventana magenta como el cielo de nuevo volvía a tener su usual color azulado y las nubes comenzaron a tomar de nuevo ese color arrebol que a mi tanto me gustaba. Parecía que la situación volvía a blanquearse de nuevo y todo volvía a estar como antes, excepto por esa extraña llamada de teléfono. De pronto la llamada se cortó y me llegó a mi mente la persona a la que pertenecía esa peculiar voz que no era otra que la de ese hombre que horas antes había visto en la tienda colorada de la esquina de la estación, cuya piel era de un tono salmón, asalmonado pero más bien bronceada, pelo negruzco y ojos verdinegros, vestido con un traje azur y maletín color tabaco en su mano derecha. Si no recuerdo mal ese tipo no resultaba sospechoso, ya que su mirada parecía alba, es decir, desprendía gestos armiñados y no causaba ningún peligro. Pero como no me había quedado nada claro y la situación seguía cruda, decidí llamar al número de teléfono que tenía apuntado. Marqué y comenzaron a sonar los sonidos de espera hasta que por fin una voz se escuchó al otro lado; esa voz me conoció, ya que me llamó desde el primer momento por mi nombre, y yo también lo reconocí ya que era ese hombre que minutos antes había estado hablando conmigo. Ese hombre que se hacía llamar Carlos me dijo que abriese esa caja que me había encontrado en mi puerta pero que tuviese mucho cuidado. Cuando colgué el teléfono, me dirigí hacia la caja, una vez delante de ella la abrí y para mi sorpresa me encontré en su interior otra pequeña cajita de color cetrino y esmeralda decorada con unos lazos beige y granate. Me dispuse a abrir también esa pequeña cajita y cuando lo hice quedé totalmente sorprendido y mi cuerpo se empezó a enrojecer de la misma impresión. Dentro de esa cajita había una carta que rápidamente reconocí, era una carta que yo había escrito de pequeño y en la que se relataba mi sueño de conocer la vida de los arco iris. Junto a ella venía un trozo de papel escarlata y crema que me indicaba una serie de instrucciones. Comencé a leer esas instrucciones que me llevaban a un mundo imaginario, que tenían como principal objetivo azulear, broncear, encalar, amarillecer, arrebolar o mejor dicho pintar, en el que los colores eran los protagonistas, colores cobrizos, carmesí, nacarados, ... A partir de ahí el siguiente paso era amarillecer, verdear, azular, rojear, dorar, sonrosar, reverdecer las situaciones más complejas de la vida para darles una pizca de ilusión y optimismo, ya que los colores proporcionan ese toque de vida y alegría. Tras leer esa carta comprendí que hay que darle un poco de color a las situaciones más complicadas de este duro camino para que así se nos vuelvan más pasajeras y también que ese hombre de la llamada telefónica y de la estación era un mensajero del arco iris que venía desde él para enseñarnos su verdadero significado. Por fin mi sueño de conocer el origen del arco iris y de sus esplendorosos colores se había hecho realidad, a través de esta bonita lección, ya que si tú miras la vida con tristeza se te volverá todo de un color más apagado, mientras que si la miras con optimismo y alegría, los colores más alegres pintarán todo tu alrededor.

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