El Faro
Como asi todos los días, mi hijo y yo, íbamos al pequeño puerto que había en la isla, donde mi hijo se subía a una pequeña barca de madera, para dar un paseo, mientras yo le esperaba impaciente en el puerto. Cuando mi hijo llegaba nos poníamos a tocar un piano que tenía en casa.
A medida que pasaba el tiempo mi hijo se montaba en mejores barcos, hasta que un día, zarpó para irse varios años fuera.
Me quedé solo, pero mi hijo me mandaba cartas cada cierto tiempo. Pero un día, tuve que dejar de ir a buscarlas al buzón, ya que empecé a envejecer, caí enfermo y no podía salir de la cama; y, como era normal, las cartas empezaron a amontonarse en el buzón.
Un día, sin que mi hijo me avisara, apareció en después de varios años, y cuando vio las cartas amontonadas en el buzón, pensó que algo me había pasado, así que salió disparado hacia para verme. Cuando llegó y me vio, viejo y enfermo, pero me llevó al ya viejo piano, para tocar nuestra canción, pero, mientras tocábamos, me quedé sin fuerzas y morí, pero lo hice feliz, ya que mi hijo había vuelto.
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